martes, 19 de abril de 2016



El cerebro adicto
Por Elizabeth Ortega

Introducción
En la actualidad las adicciones están presentes en dondequiera; en la televisión, en una película, en la publicidad, en casa, en la calle, se pudiera decir  que están más presentes que nunca, casi a donde quiera que volteamos a ver; ya sea con sustancias, sin sustancias, inclusive con las redes sociales e internet, y puede afectar a cualquier persona de cualquier edad, clase social, educación y religión. Y más importante aún, lo vemos en personas desde temprana edad, entre los 10 y los 13 años. En la calle te encuentras a niños con drogas, tal vez tratando de olvidar lo difícil que son sus vidas, la falta de atención de los padres, la falta de estabilidad económica, las carencias y otras situaciones más, tal vez buscando una forma de evadir su realidad. Es muy triste encontrarnos a estas personas en esta situación, peor aun sabiendo el daño que les ocasiona, además que muchas veces no saben lo que hacen y lo que dicen, con tal de conseguir sustancias.
Es tiempo de tomar medidas necesarias para poder evitar que nuestros niños lleguen ahí, que sea un trabajo en conjunto, gobierno, padres de familia, educación, sociedad.
Las adicciones no solo daña a la persona que es afectada directamente sino a las personas que tiene a su alrededor y el daño no solo es mental sino físico y social.
Adicción
Según el Dr. Diego Redolar Ripoll (2008) desde un punto de vista neurobiológico y psicológico, cuando hablamos de adicción a las drogas nos estamos refiriendo necesariamente a un estado de uso compulsivo de una droga, debido a que la persona carece de un control eficaz para adecuar su conducta, no obstante, para una persona adicta, las drogas son valoradas por encima de cualquier otra meta y por encima incluso de la comida y el sexo (p.23)
El consumo de sustancias de abuso produce cambios celulares y moleculares en diferentes regiones de nuestro cerebro (Redolar Ripoll, 2008, p.45) dañándolo así poco a poco.

Estas son algunas de las sustancias más comunes y sus efectos:

Nicotina: Sustancia que se extrae de las hojas del tabaco y que también la producen sintéticamente; es una droga tóxica que crea adicción y que en pequeñas dosis produce efectos como euforia, disminución del apetito, etc., y que en dosis elevadas puede provocar graves intoxicaciones, cáncer, enfisema pulmonar, entre otras.

Alcohol: Se puede definir como una sustancia psicoactiva con propiedades causantes de dependencia y sus efectos pueden ser trastornos mentales, alucinaciones, no piensan de forma racional, depresión, esto también depende de la cantidad que se consuma.

Inhalables: Son sustancias volátiles que al ser inhaladas producen depresión del sistema nervioso central, depresión de las funciones mentales, degeneración de las neuronas, adicción y necrosis.

Cocaína: es un estimulante altamente adictivo, se obtiene de la hoja de la coca y esta afecta directamente al cerebro, sus efectos pueden ser euforia, pérdida de apetito, perdida de sueño, mentalmente alertas y el consumo en grandes cantidades pueden llegar a ser violentos y erráticos.
Todas estas sustancias, entre otras, son altamente riesgosas para la salud independientemente de la cantidad que se consuma ya que poco a poco se vuelven adictivas y dan como resultado las enfermedades crónicas.


El Dr. Rubén Baler, científico de la salud de la Oficina de Políticas Científicas del NIDA, puntualiza en una entrevista, que “la adicción es una enfermedad que progresa por etapas” y explica que en la primera etapa las personas utilizan sustancias para alcanzar la euforia que brindan, pero este consumo de drogas se convierte muy pronto en enfermedad en quienes la usan de forma crónica y empiezan a sentir dependencia. Algunos signos que sugieren adicción son: consumir drogas frecuentemente, dificultad para dejarla, gastar en droga más de lo que se tiene, incluso robar, y la necesidad de consumirla para sentirse funcional.
Cuando se abusa de las drogas se alteran algunas zonas del cerebro como el tallo cerebral, la corteza cerebral y el sistema límbico.
Al ingresar en el cerebro las drogas obstaculizan su sistema de comunicación e interfieren en el proceso normal de intercambio de información neuronal, una neurona libera el neurotransmisor, que cruza un espacio interneuronal, conocido como sinapsis, y se adhiere a un receptor (una proteína) en otra neurona.
La mayoría de las drogas interfieren con la actividad de un neurotransmisor llamado dopamina, que desempeña un papel fundamental en las sensaciones de placer. "El cerebro está condicionado a repetir conductas que permiten la supervivencia y las drogas actúan produciendo una activación mucho mayor de la que ocurre en las situaciones naturales de recompensa", explica la doctora Medina Mora.
Ciertas investigaciones muestran que la tolerancia a las drogas puede generar cambios muy profundos en las neuronas y en los circuitos cerebrales, con efectos que pueden ser graves. Por ejemplo, si el abuso de drogas altera la concentración óptima de un neurotransmisor llamado glutamato, que participa tanto en el circuito de la recompensa como en la capacidad de aprender, el cerebro intentará compensar el cambio dañando en ocasiones la función cognitiva.
En palabras de Baler: "El cuerpo es uno, y lo que vemos como dependencia psicológica es una manifestación de los cambios en el cerebro, que intenta adaptarse y manejar niveles anormales de neurotransmisores". O sea, que el consumo habitual de drogas deteriora el autocontrol y la capacidad de tomar decisiones apropiadas. Según Baler estas adaptaciones del cerebro a las sustancias llevan al ansia incontrolable de utilizarlas aunque el individuo sepa que tienen consecuencias catastróficas.
Biología y ambiente
La propensión a las adicciones proviene de varios factores biológicos y ambientales. Afirma Baler que "los factores genéticos más o menos explican 40 o 60% del riesgo total. El resto son factores ambientales, sociales, culturales, dietéticos. Todo tipo de factores que no entran en el biológico", también agrega que no existen personas sin riesgo genético absoluto.
El que se manifieste el comportamiento adictivo dependerá tanto de lo genético como del entorno. Así, incluso si un individuo tuviera genes que propician el comportamiento adictivo, si en su entorno no se usan drogas o si su comunidad de compañeros y amigos no las consume, será muy improbable que el individuo desarrolle adicción simplemente porque hay una interacción positiva y robusta entre la parte biológica y la parte ambiental.
Baler indica que algunas personas pueden definirse como más vulnerables, ya que tienen un riesgo mayor de desarrollar una conducta de abuso de sustancias; son las personas propensas a conductas de riesgo o a la búsqueda de novedades.
Según el Nacional Institude on Drug Abuse, los principales factores de riesgo pueden ser: conducta agresiva temprana, habilidades sociales deficientes, ausencia de supervisión paterna, compañeros/amigos que abusan de sustancias, disponibilidad de la droga, pobreza…
Y los principales factores de protección son: el autocontrol, las relaciones positivas, la supervisión y el apoyo paterno, la información, las políticas contra el uso de drogas, la cohesión comunitaria.
Dependencia física
La dependencia física a alguna sustancia se puede manifestar con dolor físico y con un deseo intenso de seguir consumiéndola, se convierte en una necesidad.
Según María Elena Medina Mora hay sustancias que por sí mismas son muy adictivas; por ejemplo, la heroína. Desde que se usa por primera vez provoca una modificación estructural del cerebro. Algunas otras sustancias adictivas son el alcohol, el tabaco, anfetaminas, la heroína, la marihuana, estas producen dependencia muy rápido en las personas que son propensas y para que se desarrolle una adicción importa igual lo adictiva que sea la droga, su disponibilidad y lo aceptable que la considere la sociedad.
Entre los humanos hay tres veces más adictos a la nicotina que a la cocaína y esto tiene que ver con que la nicotina es más fácil de adquirir y su consumo es más aceptado por la sociedad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) exhorta a los países a que prohíban todas las formas de publicidad, promoción y patrocinio del tabaco para ayudar a reducir el número de consumidores de tabaco. El consumo de tabaco mata a casi 6 millones de personas cada año. En el caso del alcohol, otra droga de fácil acceso y con amplia aceptación social, entre el 10 y el 15% de las personas que beben desarrollan la dependencia.
La adolescencia, factor de riesgo
La adolescencia es una etapa difícil de la vida donde las personas experimentan los cambios físicos, psicológicos, sociales y sexuales. Es complicado establecer una edad exacta en la que se lleva a cabo este periodo, pero según la Organización Mundial de la Salud oscila entre los 10 y los 19 años.
La doctora Medina Mora explica que "Toda la parte del cerebro que es responsable del juicio, raciocinio y control de la conducta se desarrolla hasta los veintitantos años", esto quiere decir que como los adolescentes suelen tomar sus decisiones a partir de las emociones y no del juicio y el raciocinio, es más probable que abusen de las sustancias. En esta etapa de desarrollo el cerebro es más vulnerable por lo tanto al exponerse a las drogas las consecuencias son mucho más dañinas y pueden ser  irreversibles.  Las investigaciones sugieren que en este caso las consecuencias duran mucho más. "Al reunir a todas las personas que han estado expuestas una o más veces al uso de sustancias, controlando todas las demás variables, hemos encontrado que quienes desarrollan dependencia generalmente comenzaron a usar drogas dos años antes que aquellos que no la desarrollaron. Y aunque el punto de corte son los 17 años, para el caso de la mariguana tenemos el riesgo incrementado hasta los 26 años". Esto significa, según la especialista, que los adolescentes no deben ni beber, ni fumar, ni usar otras drogas "y que tenemos que trabajar con todas las políticas públicas que nos ayuden a protegerlos".
Adicción sin sustancia
El fenómeno de las adicciones es más amplio que la dependencia del alcohol o de otras drogas. La capacidad adictiva del ser humano va más allá de las drogodependencias, abarcando una amplia gama de conductas y de “objetos adictivos”,
En los últimos años, el concepto de adicción, se ha ido extendiendo en el mundo. A pesar de que esta visión amplia del fenómeno ha tenido y continúa teniendo sus detractores, cada vez se cuestiona menos la necesidad de englobar en un término (“adicción”), realidades tan diversas como el tabaquismo, el alcoholismo y otras toxicomanías, la ludopatía, algunos tipos de trastornos alimentarios, las compras o las conductas sexuales compulsivas, las relaciones sociales alienantes o las distintas formas de dependencia de Internet y nuevas tecnologías, entre otras.


 Problemas mentales y vulnerabilidad
Existen muchas causas de las enfermedades mentales. Los genes y los antecedentes familiares pueden jugar un papel. Sus experiencias de vida, tales como el estrés o un historial de abuso, también pueden influir. Otros factores pueden aumentar el riesgo, tales como el uso de drogas ilegales o sufrir una condición médica seria como cáncer.
Los trastornos mentales abarcan una serie de problemas que incluyen: trastornos de ansiedad (incluyendo trastorno de pánico, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés post-traumático y fobias), trastorno bipolar, depresión, trastornos del estado de ánimo, trastornos de la personalidad y trastornos psicóticos, como la esquizofrenia, estos serían otro grupo vulnerable. Dice Baler "sabemos que existe un gran porcentaje de comorbilidad (es decir, de presencia de dos trastornos simultáneos: la adicción y una enfermedad mental)", aproximadamente el 60% de las personas con problemas de abuso de sustancias tienen también una enfermedad psiquiátrica.

 Miquel Casas, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y Pedro Ruiz, de la Universidad de Miami, han insistido en que hay que desechar la idea de que la adicción a las drogas depende del entorno en el que se muevan los adolescentes. "Está condicionada por los mecanismos neurocerebrales de cada individuo".
Hay jóvenes que consumen droga como la cannabis o cocaína, ¿por qúe algunos desarrollan algún tipo de trastorno y otros no? La razón es que el abuso de alcohol y otras drogas dará lugar, en sujetos con vulnerabilidad de los sistemas neurocerebrales, a una conducta adictiva que se acompaña -en un porcentaje significativo de casos- de otras alteraciones cerebrales y mentales (como depresión, psicosis, síntomas graves de ansiedad, etc.), conocida clínicamente como patología dual. Por ejemplo, entre el 60 y el 70 por ciento de los pacientes bipolares consumen drogas.
Consecuencias conductuales, familiares y sociales
Estos trastornos afectan varios circuitos cerebrales, "No solamente el circuito que calcula la recompensa", dice Rubén Baler, "sino también los relacionados con el aprendizaje, con la memoria, con el control de emociones, con la toma de decisiones. Todos interactúan entre sí y muestran una disfunción en el adicto";  incluyendo al control racional de la conducta. Se pudiera decir que es cuando la adicción se consolida.
Las adicciones no solo afectan al adicto, sino también a sus familiares, pues, conforme avanza la adicción, surgen una serie de comportamientos como la violencia, querer hacerse daño o a otra persona, inclusive a cometer delitos contra su propia familia, por estas razones hacen sufrir a toda la familia haciendo que se pierda la confianza en él.
 La doctora Medina Mora señala que "las drogas también son un problema social con muchas facetas porque tener un adicto en la familia la modifica, afecta su calidad de vida y tiene un impacto emocional, económico y social". La persona adicta poco a poco aleja a las personas que están a su alrededor, pierde el interés en su trabajo, en su persona, se vuelve irresponsable y como consecuencia es que las personas se alejen.
El mejor enfoque la prevención
 Rubén Baler propone la prevención universal: "Evitar todo lo que sabemos que es dañino y tratar de promover y enaltecer lo que sabemos que es positivo".
Así mismo la Organización Mundial de la Salud insta a los gobiernos a que las películas con escenas de consumo de tabaco sean objeto de una clasificación, a fin de evitar que los niños y los adolescentes comiencen a fumar cigarrillos y consumir otro tipo de tabaco.
La prevención debe comenzar desde casa, los padres que estén atentos de sus hijos, saber con quién conviven fuera de casa, que programas ven en la televisión o en internet, pasar tiempo con ellos de calidad, saber reconocerles sus logros y muy importante motivarlos a hacer las cosas, que desarrollen la confianza en sí mismo y también ganarse su confianza con hechos, apoyarlos y no compararlos con otras personas, respetandoles sus gustos. Esta sería una manera de prevención.
 La doctora Medina Mora agrega que "tenemos que trabajar para que se deje de vender alcohol a los adolescentes", también hay que frenar la disponibilidad de inhalables y de cigarros sueltos. Proteger a los adolescentes de las drogas es fundamental, "pues toda la evidencia de salud pública nos habla de un riesgo mayor" en la adolescencia. Ahora la política pública debe reunir esta evidencia científica, compartirla con la población y convertirla en una convicción social.


Conclusión
Las adicciones son muy comunes hoy en día y nadie esta exento de padecerlas. Pueden afectar desde edades muy tempranas, sobre todo a las personas que son más vulnerables, y no solo se trata de adicción a sustancias si no que también pueden ser adicción a la comida, al juego, a los videojuegos, al internet. Afectan al cerebro, también ocasionan trastornos mentales como bipolaridad, esquizofrenia, depresión, entre otras. Las adicciones no solo afectan al adicto sino a su familia, amigos, compañeros de trabajo. La mejor manera de evitarlas es la prevención que esta puede venir desde casa, también con el apoyo del gobierno siendo más estrictos con las leyes y de la sociedad en general.
Reflexión
Elegí este tema porque creo que es uno de los problemas que está afectando mucho a la población en estos tiempos y es una forma de ahondar más en esta problemática para saber también como uno puede ayudar. Empecé a escribir recordando como he visto en la calle a las personas con diferentes tipos de adicciones.

Fuentes:
Ruiz Loyola Benjamín, ¿Cómo ves? Las drogas, Col. ¿Cómo ves?, No. 3, UNAM, México, 2002
Verónica Guerrero, periodista y divulgadora de la ciencia, colabora en ¿Cómo ves? y otras áreas de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, y como corresponsal ocasional para la revista Nature Biotechnology.

Libro “CEREBRO Y ADICCION”  de Diego Redolar Ripoll. Dr. Diego Redolar Ripoll, estudios de Psicología y Ciencias de la Educación. Universitat Oberta de Catalunya.
El profesor Diego Redolar Ripoll, doctor en Psicología por la Universidad Autónoma de Barcelona (2003) realizando el programa de doctorado de Neurociències del Departamento de Biología Celular, de Fisiología y de Inmunología. Por la misma universidad, el autor es también Máster en Neurociencias (1999) y Máster en Estadística en ciencias de la salud (2005). Actualmente es profesor de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, donde coordina asignaturas del área de Psicobiologia, y codirige el Programa de Investigación de Neurociencia Cognitiva y Tecnologías de la Información.









Fuente de imagen

 http://4.bp.blogspot.com/-76qOQJ_qX8k/VXqPeXiQPuI/AAAAAAAAAMk/XG2VnyB8kys/s1600/Adicciones-s%25C3%25ADndrome-de-abstinencia.png

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domingo, 10 de abril de 2016

Mapa conceptual-Aprendizaje autónomo


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